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lunes, 21 de mayo de 2012

La Búsqueda de la Identidad

Hay momentos  importantes en los que estas contigo mismo (a). Es cuando to mas verdadera conciencia de tu vida y te detienes a pensar en ella  ra
Hay momentos en  los que estas contigo mismo(a). Es cuando tomas verdadera conciencia de tu vida  y te detienes a pensar en ella: Surgen algunas preguntas y sentimientos acerca  del sentido ser uno (a) mismo(a), lo que se irás aclarando con el tiempo.




¿Quién soy yo  realmente? 


Los adolescentes no se conocen a si  mismos ni tienen aun respuestas para las preguntas  que se hacen con frecuencia:
¿Quién soy ? ¿Qué quiero yo en la vida? ¿ Cómo me gustaría ser?........ Sufren muchos cambios en poco tiempo  y se ven inmersos de pleno en el proceso  sin capacidad para comprenderlo.
 El o la adolescente ha vivido los primeros años de vida  en su familia, interpretando la realidad desde la mirada de sus padres  u otros adultos que se han hecho cargo de el o ella. Han podido ir construyendo normas  sobre el como actuar y sobre su identidad con la ayuda de imágenes y referencias que le han presentado sus padres  o sus referentes más cercanos.
La adolescencia es el momento de tu vida en que fortaleces la conciencia de ti mismo y aumentas tus deseos de aprender sobre el mundo que te rodea y encontrar tu lugar en el. Este es un tiempo de autodescubrimiento y auto conciencia de las propias necesidades.Este aprendizaje implica intentar nuevas experiencias y formar de expresión. Los adolescentes empiezan a cuestionar la interpretación de la realidad y de sí mismos que les había sido válida hasta ese momento; "poner orden en todo ello"  "buscar sentido" a lo que les está pasando, buscar su propia Identidad y responder a la pregunta ¿ Quién soy YO ?
Para conocerse es necesario aprender a mirarse  a uno mismo(a).

lunes, 14 de mayo de 2012

Para reflexionar sobre la amistad


          

       Un hombre, su caballo y su perro, caminaban por un sendero. Al pasar cerca de un árbol gigantesco, cayó un rayo, y los tres murieron fulminados. Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había dejado este mundo, y siguió caminando con sus dos animales (a veces a los muertos les lleva un tiempo ser conscientes de su nueva condición…)
La caminata se hacía muy larga, colina arriba, el sol era de justicia, y todos terminaron sudados y sedientos. Necesitaban desesperadamente agua. En una curva del camino, avistaron una puerta magnífica, toda de mármol, que conducía a una plaza adoquinada con bloques de oro, en cuyo centro había una fuente de donde manaba un agua cristalina.
El caminante se dirigió al hombre que guardaba la entrada: – Buenos días. ¿Qué lugar es éste, tan bonito? – Esto es el cielo. – Pues qué bien que hemos llegado al cielo, porque nos estamos muriendo de sed. – Usted puede entrar y beber toda el agua que quiera. – Mi caballo y mi perro también tienen sed. – Lo siento mucho, pero aquí no se permite la entrada de animales.
Al hombre aquello le disgustó mucho, porque su sed era grande, pero no estaba dispuesto a beber él solo; dio las gracias y siguió adelante. Tras mucho caminar, ya exhaustos, llegaron a una finca que tenía por entrada una vieja portezuela que conducía a un camino de tierra, bordeado por árboles en sus dos orillas. A la sombra de uno de los árboles, había un hombre tumbado, con la cabeza cubierta con un sombrero, posiblemente durmiendo.
-Buenos días – dijo el caminante.-Tenemos mucha sed, mi perro, mi caballo y yo.
-Hay una fuente en aquellas piedras – dijo el hombre señalando el lugar -. Pueden beber cuanto les plazca.
El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y mataron su sed. A continuación, regresó para dar las gracias.
-A propósito, ¿cómo se llama este lugar?
-Cielo.
-¿Cielo? ¡Pero si el guarda de la puerta de mármol dijo que el cielo era allá!
-Eso no es el cielo, es el infierno. El caminante se quedó perplejo.
-¡Pero ustedes deberían evitar eso! ¡Esa falsa información debe causar grandes trastornos!
El hombre sonrió: -De ninguna manera. En realidad, ellos nos hacen un gran favor. Porque allí se quedan todos los que son capaces de abandonar a los mejores amigos…

Paulo Coelho “El demonio y la Srta. Prym”